Las enfermedades de esta región de la arteria están representadas por el aneurisma (dilatación de las paredes de la aorta), úlcera ateroesclerótica de su pared, hematoma de la pared del conducto (hematoma intramural) y la disección aortica, desgarro de la capa interna de la pared aórtica.
El aneurisma de la aorta torácica es menos frecuente que el de aorta abdominal y puede localizarse en cualquiera de los tres segmentos anteriormente citados. Mientras no se hallen complicados la mayor parte suelen no presentar síntomas revelando su presencia una simple radiografía de tórax efectuada durante un chequeo medico. El diagnóstico de los mismos puede entonces corroborarse con una tomografía computada o una resonancia nuclear magnética (angioresonancia). En ocasiones y especialmente ante la necesidad de tratamiento es practicable una angiografía por cateterismo.
Los aneurismas de la porción ascendente y transversal de la aorta requieren para su tratamiento el empleo de circulación extracorpórea es decir requieren detener el corazón para poder reemplazar la porción de arteria enferma.
Los aneurismas de aorta torácica descendente deben ser tratados cuando superan los 6 cm. de diámetro por su posibilidad de ruptura. El tratamiento clásico (cirugía abierta)
implica el reemplazo de la aorta enferma por una prótesis sintética a través de la apertura del tórax y del abdomen. En ocasiones requiere el apoyo de circulación extracorpórea. Se trata de una cirugía de gran magnitud siendo una de sus principales complicaciones la paraplejía (parálisis de ambos miembros inferiores) por disminución de irrigación de la médula espinal.
El advenimiento de la terapéutica endovascular ha abierto nuevos horizontes en el manejo de estos pacientes disminuyendo las posibilidades de paraplejías y el periodo de recuperación. El principio técnico del procedimiento consiste en ascender a través de una pequeña incisión en la ingle un stent cubierto que se posicionara dentro de la aorta enferma excluyendo del torrente sanguíneo al aneurisma. Dicha intervención se efectúa dentro de la sala de hemodinamia. (Fig.1)
 |
 |
FIG 1: Tratamiento de un aneurisma de la aorta torácica. La endoprotesis comprimida dentro de una vaina asciende desde un abordaje de la arteria femoral en la ingle del paciente. Desde esta posición navegara hasta el tórax en donde se encuentra la afección. |
La segunda patología en frecuencia lo constituye la disección aórtica. La pared de la arteria está constituída por diversas capas de tejido. La parte más interna se halla en contacto con la sangre (intima) y la parte más externa de dicha pared en contacto con los tejidos vecinos (adventicia). Entre ambas existen membranas elásticas y musculares que se suman a la estructura de la pared. Por diversos motivos, ateroesclerosis generalmente asociada a hipertensión arterial, la capa más interna (intima) se desgarra fluyendo la sangre entre las capas que forman la aorta separando las mismas (disección) pero sin romper la capa externa (adventicia) por lo que el paciente no sufre una hemorragia.
La aorta que ha sufrido una disección presenta ahora dos conductos (luces), uno real y otro falso. La presión sanguínea puede extender la disección a gran parte de la pared aórtica, comprometiendo la irrigación de órganos vitales (riñón, intestino) y la circulación de los miembros inferiores.
El cuadro se inicia con dolor intenso en el tórax, irradiado a la espalda, sensación angustiosa y habitualmente cifras muy elevadas de presión arterial.
Él diagnóstico se corrobora con una tomografía computada con contraste que revela la magnitud y localización de la disección. Efectuado el diagnóstico el paciente debe ser internado en una Unidad de Cuidados intensivos donde se desciende la presión arterial, se calma el dolor y se controla estrictamente la cantidad de orina (diuresis) y su estado clínico general. El enfermo puede estabilizarse con el estricto manejo médico y pasar a la faz crónica del proceso debiendo controlarse periódicamente. En otras situaciones el cuadro no puede ser controlado apareciendo complicaciones como ser dolor intratable; ruptura de la disección o compromiso de la circulación de los riñones, intestinos o miembros inferiores. En estos caso el paciente debe ser intervenido de urgencia. Las nuevas técnicas endovasculares son de aplicación en estos casos realizándose en la sala de hemodinamia. Permitiendo sellar mediante el implante de un stent cubierto el lugar de fuga en la pared de la arteria cerrando la entrada de la falsa luz y reforzando la pared de la aorta comprometida.
El dispositivo similar al utilizado en los aneurismas se asciende a través de una pequeña incisión (4 cm.) en la ingle del paciente.
 |
Colocación del dispositivo para tratamiento de un aneurisma de aorta torácica.
|
 |
Despliegue de la endoprotesis para excluir el aneurisma y evitar su ruptura.
|
|